viernes, 28 de julio de 2017

Crónica de Bresnius · XVII

20 de tarsakh del año 1368 CV
Altaluna, Valle Profundo

Despierto al amanecer. Todavía estoy solo. Al orar y recibir los hechizos, descubro que he sido favorecido por la Dama con conjuros de mayor poder. Eso no puede significar otra cosa que el camino que estoy siguiendo es el correcto. Tan apenas he finalizado mi tarea de meditación matutina, aparecen mis compañeros. Huelen a alcohol, y Bathory va vestida con un traje de arlequín. Prefiero no preguntar qué es lo que ha ocurrido. Al menos parece que han seguido mi consejo y han vuelto con todos los dientes. Le pido los libros de Geografía e Historia a mi compañera semielfa y, mientras ellos descansan, almuerzo y parto hacia las Páginas del Saber.

El templo de Oghma en Altaluna es un enorme edificio con patios ajardinados en su interior. Ahí, soy recibido en la impresionante biblioteca por el Sumo Maestro Erudito Atlar Jasicor Danali. Me identifico como sirviente de su correligionario el Gran Versado Maestro Erudito Ezhánder en el Suelo de la Danza, y le entrego en forma de donativo los libros sobre Turmish y Cormyr que encontramos en la gruta de los goblinoides durante la jornada de ayer. Tan solo cogerlos advierte que están manchados de aguardiente y sangre. No puedo darle una explicación al respecto, ya que desconozco lo que hizo la compañera que los custodiaba durante todo el tiempo. Paradójicamente, en ocasiones la ignorancia también puede ser una pequeña bendición.

A su vez, le advierto de las circunstancias en las que los manuscritos fueron hallados. Le hablo del niño Clark, de la cueva de los talsoi, del diablo Nécar, del libro de invocaciones desde Baator destruido, del Aquelarre de las Inesperadas y de las Guerras de Sangre. Por ello, le solicito que si es posible envíe a alguien dentro de un tiempo para asegurarse de que el mal no ha resurgido de nuevo. Nosotros no podemos ya que nos encontramos en una misión encomendada por el propio Ezhánder. Danali queda muy agradecido y yo muy gratamente sorprendido por el buen trato que me ha dispensado, no me ha prejuzgado por mi semblante. De hecho, me ofrece acceso a la más que bien surtida biblioteca del templo cuando lo desee. Y aunque no me importaría consultarla en el instante, debo dejarlo para otra ocasión, ya que seguir el destino de sir Tomas frente a los seres infernales nos apremia.

Abandono el templo y me dirijo a las cuadras de Darían, de las que tan bien nos han hablado. A pesar de ello, no sé valorar si se trata de buenas bestias, así que vuelvo a la posada a por mis compañeros. Junto con Bathory y sir Tomas decidimos ir a por las monturas, mientras que Astric y Eindrid visitan la ciudad. Acudimos a otra cuadra, pero rápidamente vemos que no vale la pena comprar ahí. También visitamos la granja del viejo Frank y a los campesinos que liberamos del cautiverio del dragón. Se muestran felices al vernos, y también nos hablan bien de las cuadras de Darían, así que acudimos al lugar y, con el consejo de Tomas y Bathory, compramos un poni y cuatro buenos caballos de monta provenientes de Ímplitur, todos ellos con arreos y heno para varios días.

A media mañana nos reunimos toda la Compañía en la posada. Astric costea el precio del caballo de Eindrid, y dice que han estado en la torre del mago Raunthides. Según cuenta, no era más que un viejo loco y no han sacado ningún provecho de la visita. Mientras estamos recogiendo todo, le propongo a Eindrid comprarle el libro de encantamientos, ahora que ya puedo cargarlo en mi caballo. Para mi sorpresa me lo ofrece sin más. Parece que su actitud está cambiando hacia el lado correcto, lo cual me alegra. Esta noche trataré de discutir con él sobre los consejos para el uso de la Magia que le entregué.

Una vez lo tenemos todo preparado, nos despedimos de Asías y comenzamos nuestro viaje hacia Pommeville. Atravesamos las murallas para salir de la ciudad y nos detenemos brevemente en la ermita de Lathander que hay al paso, pero no observamos nada ni nadie especial que nos pueda dar pistas sobre la cabaña de la invocación junto a la cueva de los tasloi, aunque oímos hablar de una peregrinación hacia una abadía de Lathander en el claro de Sessren, donde ha surgido una nueva orden militar. Hay otros pequeños lugares de culto en la zona, pero es triste que no haya ningún culto a Mystra en Altaluna, la ciudad natal de Medianoche, la mujer que fue ascendida y ocupó el lugar de la Dama durante la reciente Era de los Trastornos. Incluso el templo en el que fue educada ha sido clausurado por la migración de sus miembros hacia ciudades de Sembia y Cormyr con más actividad mágica.

Mientras recorremos el Camino del Este, planeo erigir un oratorio público en honor de Mystra en esa misma zona del camino. Podría pedir ayuda a Danali para solicitar permiso a las autoridades de Altaluna, y al viejo Frank para contratar a los picapedreros. Mi idea es construir una columna octogonal no muy alta, pero sí lo bastante ancha como para albergar ocho cavidades, con una estrella grabada sobre cada una de ellas, que se comuniquen en su centro. El conjunto estaría cubierto y rematado por una pequeña argolla, desde donde un paño rojo ondearía al viento.

En el camino, le explico resumidamente a Eindrid porqué vamos a Pommeville, lo cual no pone en duda. Creo los sucesos ocurridos en torno a Nécar lo han dejado bastante claro. Aprovecho la parada del mediodía para realizar el conjuro de Amistad Animal sobre mi montura, a quien impongo el nombre de Mikhus. El sortilegio tiene éxito, y al instante el caballo deposita en mí su confianza. Al proseguir, comento a mis compañeros mis preocupaciones y les pregunto por las suyas. Tomas me ha parecido algo despistado en Altaluna, en ocasiones quizá debiera preocuparse más por su misión, aunque en cierto modo es también la misión de cada uno de nosotros.

Cuando comienza el ocaso, nos preparamos para acampar cerca del pantano de Glaun, al abrigo de un peñasco no muy alejado de la carretera. Cuando estoy pensando en el título para un escrito, «Breve historia de Myth Drannor o Por qué la Magia debe tener un buen fin», mis compañeros me advierten de que han oído algo. Me apresuro para coger mi clava y ponerme en guardia.

Bresnius de Mystra, servidor del Misterio


Símbolo de Mystra y Medianoche

2 comentarios:

  1. Me ha encantado el detalle de que no haya templo de Mistra en Altaluna. ¡Tienes que arreglar eso! :D

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  2. Gracias, sr. Rojo. Espero que el devenir de los acontecimientos se lo permita.
    La verdad es que al principio cuesta, pero conforme vas desarrollando al personaje, al final se lleva prácticamente solo como quien dice. De hecho, creo que la idea fue del propio Bresnius... jajaja

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