sábado, 29 de julio de 2017

Crónica de Bresnius · XVIII

20 de tarsakh del año 1368 CV
Pantano de Glaun, Valle Profundo

Nos acercamos con cautela hacia el sonido de ramas agitándose. Se trata de un búho, parece atrapado en un arbusto. Y de repente, nos pide ayuda, hablando. No podemos creerlo. Además razona, se puede conversar con él, no es una criatura adiestrada. Ante el desconocimiento dudamos de sus intenciones. Especialmente Sir Tomas, quien ata un cordel a una de sus patas antes de liberarlo. Entonces el búho parlante nos ofrece llevarnos a la cercana fuente de la sabiduría del bosque. No sabemos de qué puede tratarse, pero recogemos el campamento, dejamos a los caballos y seguimos al búho movidos por la curiosidad. Al fin y al cabo no parece peligroso, y si hay un peligro cerca de nuestro campamento más vale encontrarlo nosotros antes de que el peligro nos encuentre a nosotros.

Tras una breve caminata, llegamos a un pequeño claro en el que un oso está tratando de sacar miel de un árbol. En un principio, pienso que puede tratarse de algún tipo de prueba. Bathory interactúa con el animal y logra que se aparte pacíficamente. Pero cuando nos disponemos a extraer la miel, cuatro oso búhos nos atacan por sorpresa. Sir Tomas suelta al búho para combatir, y este logra huir del frágil nudo, mientras el oso permanece expectante. Uno de los monstruos apresa a Eindrid, y aunque en un principio logro defenderme, otro de ellos acaba por apresarme a mí también. Ambos sufrimos profundas heridas de sus garras mientras luchamos sin éxito por liberarnos. A nuestros compañeros también les cuesta enfrentarse a ellos. Y de repente, la voz del mago se apaga. Bathory monta en cólera, libera la energía del Golpe de Rayo y uno de los oso búhos cae fulminado. A partir de ese momento el combate cambia y poco a poco mis compañeros se imponen sobre las bestias. Gracias a su ayuda consigo liberarme, huir y sanarme. Me ha faltado poco, casi perezco entre las garras de la terrible criatura, la cual no deja de acosarme. Parece que cuando fijan un objetivo no cesan hasta que uno de los dos cae. Son terriblemente agresivos.

Pero cuando termina el combate y podemos llegar hasta Eindrid es demasiado tarde, ya no hay nada que hacer. Las heridas son profundas, ha perdido demasiada sangre. Eindrid ha muerto. No puedo hacer otra cosa que cerrar sus ojos. Me apeno, más ahora que parecía que podía comenzar a enseñarle el buen camino. Me inspiró para guiar a otros hechiceros en el modo en el que el poder de la Urdimbre debe ser utilizado. Aseguramos el lugar. El oso se ha marchado. Ni el árbol ni la miel irradian Magia. Tomamos algo de miel para reponernos. Astric y Bathory examinan los alrededores.

Entretanto, con la ayuda de sir Tomas, cavamos una tumba en dirección al Este, en consonancia con su devoción a Labelas Enoret. Mientras observo la tumba, no dejo de pensar en que fácilmente podría haber sido que hubiera otro sepulcro a su lado, el mío. Si permanecemos vivos es gracias a nuestro apoyo mutuo. Y aunque en un principio maldigo al búho por traernos hasta este lugar, pronto caigo en la cuenta de que si los oso búhos nos hubieran asaltado mientras dormíamos, quizá ninguno hubiéramos llegado al próximo amanecer. Si Eindrid hubiera hecho más caso de nuestros consejos y no hubiera sido tan osado, o el búho nos hubiera hablado del peligro, quizá el mago elfo todavía seguiría con nosotros. En cuanto el favor de la Dama me lo permita, trataré de enviar a un pajarillo a Velezhûil con el triste mensaje.

Astric y Bathory regresan. Han encontrado a unos pocos metros una cueva, con huesos a su entrada. Decidimos dejar su exploración para el día siguiente. Tras dar sepultura a nuestro compañero caído, junto con todo su equipo excepto el libro de conjuros. No sabemos en manos de quién podría terminar, así que Astric lo custodiará hasta que podamos encontrar a alguien adecuado a quien entregárselo. Volvemos al peñasco donde se quedaron los caballos y pasamos la noche. Recordando a Eindrid Eredrûnno.

Bresnius de Mystra, servidor del Misterio


Terrible oso búho

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